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Las Dulces Horas

DEL AUTOR E ILUSTRADOR
AMILKAR FERIA FLORES (Ciudad de La Habana,
1967). Poeta y pintor. Miembro de la Asociación
Cubana de Artesanos y Artistas (ACAA) y de la Unión
de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Licenciado
en Educación Plástica. Diplomado en Antropología
Cultural. Ilustrador de prensa y de libros, ha
realizado numerosas exposiciones colectivas y personales,
en Cuba y en el extranjero


 

CUESTIÓN DE PRINCIPIOS
En el principio
(harto tedioso)
fue recoger el desorden
del final anterior:
casquillos de balas
falos digitales
cerebros metálicos
vaginas de bolsillo
en tan desproporcional anarquía
que confundía a los arrendatarios
con el fin de aquel principio
(básico y universal)
que reza:
LOS USUARIOS DEBERÁN VELAR POR
LA INTEGRIDAD FÍSICA DE ESTE LOCAL
Escoba en mano
los sorprende el amanecer.

SOLSTICIO (VERANO)
En la punta de mis sueños viaja un átomo retozón
que los trastoca en pesadillas. Esta madrugada lo he
sacrificado como a una mosca. Con el sopor del verano,
se acercan nuevos átomos.

PLUVIOMANCIA
Cada gota
contiene la esfera del sortilegio.
La gravedad
distorsiona cada segundo de eternidad.
El impacto sobre la piedra
pulveriza cualquier pronóstico.
El aguacero,
antes que vaticinio, es preludio consagrado
que salta en infinidad de abalorios.
Confundida frente al espejo roto del universo
la pitonisa desvaría nuevamente:
De esa agua no beberé.

SIN TEMOR ALGUNO
Porque no hay exactitud en sus dominios
todos los días te adentras un poco más
en la huerta de Dios.
Has probado cuanta fruta suspende
de su rama (por iniciativa propia)
sin temor a represalias.
Todos los días, como si fueras sordo,
desoyes los amenazadores truenos
sobre tu cabeza, sacando partido a los relámpagos
para alumbrar tus noches.
Robándote terreno, cada vez te adentras
más en tus adentros, mientras te finges
ladrón de tu propia cosecha.

CAÍDO DEL CIELO
—¡Mira, mamá, mira! ¡Una estrella fugaz!
La brillante estrella blanca recorrió
el cielo polvoriento de Illinois.
—Desea algo —le dijo su madre—. Desea algo.
R. BRADBURY
Al ingresar en la atmósfera, con la aerodinámica
disposición de un halcón peregrino, centenares de sus
neuronas fueron calcinadas por la fricción con las
capas de gases. Esto que ves, con la sublime apariencia
divina de que ahora goza, no es ni la remota estampa
de quien regulaba el curso de los astros.
Ya no volverá a ser como antes, ni en el cielo ni en la
tierra.

LAS DULCES HORAS
Mientras el duque ofrece un banquete a sus invitados
los hermanos Limbourg
se afanan en transcribir
mes por mes
árbol por árbol
día por día
nube por nube
minuto por minuto
palmo por palmo
las más sutiles alteraciones que se operan durante un año
en los campos de Borgoña.
Terminado el banquete,
trescientos sesenta y cinco días después,
el duque retribuye magras recompensas a los cronistas
y guarda la lujosa compilación bajo llave.
El mecenas no ha comprendido nada.
Los jóvenes artífices
invierten sus discretas ganancias en pigmentos
y utensilios
que le servirán para continuar inventariando el tiempo.


EL TORO POR LOS CUERNOS
No podría asegurar quién llegó primero,
aunque es probable que compartiéramos
el laberinto desde el inicio.
Cuando cruzamos camino
él me evita (tengo una endecha afilada),
yo lo eludo (tiene cuernos del diablo).
Su instinto quiere crucificarme.
Mis hábitos de caza quieren cobrar presa.
Como no se dónde estaba ayer,
dónde estoy,
como él no sabe,
no le pierdo ni pezuña ni pisada
atento siempre a su cola.

CAPRICHO ITALIANO
(A la doncella, a Leonardo, al armiño)
Sostenlo con firmeza. Que no escape:
repetía el maestro en cada sesión.
Cuando comenzó, durante el frío
invierno en las estribaciones alpinas,
el armiño era blanco glacial.
En el transcurso, la doncella
que le acompaña ha perdido su condición.
En consonancia, el flexible
animalejo que posa entre sus brazos
es ahora castaño.
La tenaz voluntad del genio
ha perpetuado la intención inicial
de aquel blanco enero, mientras se repite,
todavía hoy:
Sostenlo con firmeza. Que no escape.

DODECAEDRO
A Fernando Pessoa (por ejemplo)
Es un poliedro de caras pentagonales
estructurado con finas piezas de cedro
(se trata de la representación tridimensional
de una fórmula pitagórica).
Está en la cátedra de matemática,
pero también pudiera ocupar un espacio
en la de física,
o en las de química, filosofía, anatomía,
literatura, geología…
…En una galería de arte no lo pensarían dos veces.
A pesar de sus muchas aristas,
todo en el mundo termina por ser
congruente con el sueño que lo contiene.

EL ALA Y LA SOMBRA
Entró la bruja
otra vez,
esta noche,
buscando luz.
La quiere toda,
la ahoga,
la cubre.
Bebe desesperadamente.
Desde su desorden inicial,
es ahora que comienzan a caer,
lentamente,
las minúsculas escamas de sus alas.

TENTATIVAMENTE
La jornada ha expirado bajo el peso
meridiano de urdimbres y efemérides.
El tiempo no es amigo de regresiones,
pero tolera positivamente las analogías.
En propiedad,
atribuida observantemente al margen
de error que los modelos de pronósticos
me ofrecen, deben haber transcurrido
veinticuatro horas;
al menos eso creo,
a juzgar por las volutas que describen
las emanaciones de mi tabaco.

¡PERDONA, OH SEÑOR, A ESTAS
CRIATURAS QUE QUIEREN DIVERTIRSE!

Una nube de proporciones descomunales ha hecho
sombra sobre nuestros propósitos por más de veinticuatro
horas.
Tal parece que Dios quisiera plantarnos una pata
encima. El rito, pagano y primitivo, consiste en invocar
al Sol con tal intensidad, que parezca que Dios ha
pisado una colilla de cigarro encendida.

RAZÓN DE LA QUIMERA
(versión de Juan Bautista Lamarck)
Soy el árbol que se alimenta de la sopa que lo soporta.
Si mi semilla fue destinada a las remotas riberas en
la vajilla de Oliver Twist o de Luis XVI, es algo que
concierne al azar.
Hasta donde el fideo o la costilla de ternera lo permitan,
interpretaré mi legado con apego a una verdad
ineludible: La luz brilla para todos por igual.
Mi verticalidad tratará de procurarla al vuelo.

PAVESA LA NOCHE
Lo que ayer caía como fina llovizna matinal, ahora
derrumba con la fuerza de un alud. Un mismo acontecimiento:
encender la vela sobre el cake, hoy equivale
al intento de incendiar Roma (con sus magnitudes
actuales, no las de los tiempos de Nerón).
Porque es transitoria la fatiga, no rallo el fósforo de la
razón con la misma destreza con que lo haré mañana.
Guardar fuerzas para obrar durante el eclipse, soporta
formalmente las mayúsculas del equilibrio.

NUEVA FE
Para no alterar los ecosistemas de mi conciencia,
fracturar el devenir cromático de mis futuras revelaciones
y socavar la incipiente germinación de nuevas
ideas, he preferido reservar mis lagunas de conocimiento.

AL HILO
(Consejo maternal)
A Sonia Flores
No confundas
un eclipse con la noche,
nubes de paso con corderos,
café y canela con chocolate
ignorancia con engaño,
abril con octubre,
afelio con perihelio,
si pretendes alzar tus sueños
en el sentido de la razón despierta.

COGITO, ERGO SUM
Acopiar, disponer,
guardar, retener,
almacenar, recoger…
…Cojo, luego existo.
Se repite la ardilla mientras sale y entra nerviosamente
con nueces entre las patas.
En su oquedad bajo las raíces, apenas cabe una semilla
más.
El invierno se vislumbra riguroso.

DENDRITAS, DESPERDICIOS
Los más lujosos e infinitos tópicos del mundo, palpitan
incólumes en la apretada madeja de nuestro
cerebro; pero el mundo es rico en destellos ilusorios
que hacen cosquillas en las capas superficiales de la
materia gris-neón. La necedad, conquistada por deslumbrantes
vidrieras y gentilezas pagadas con la
desgarradora hambruna de millones de estómagos,
emerge en la oportunidad de un filón para conocer el
mundo empaquetado en celofán. Desenhebrar el nudo
de nuestras auténticas riquezas, toma tiempo, es engorroso;
por ello, el común de los mortales se carga el
ovillo intacto hasta el agujero donde descansarán sus
desperdicios.

HOJAS DE YERBA
Tiene los ojos rojos
como un conejo de laboratorio.
La hoja es
polilobulada, con dedos
lanceolados y bordes dentados.
Whitman se tendió en ella
y Bob Marley se la fumó.
Para ambos fue motivo de INSPIRACIÓN
(conteniendo
el aliento).
Expirando lentamente,
llora
porque siente el dolor de la yerba cuando es aplastada;
llora
porque ve cómo se le cuece la vida.

PLUMA DE AURA
Hoy es uno de esos días en que parece que nunca has
articulado una palabra, que jamás se te ha ocurrido
una idea plausible, y en el que, para colmo, tu caligrafía
se remonta a veinte años atrás. Los alaridos del cerebro,
extenuado, alcanzan para gemir: Déjalo para mañana,
so cabrón, que los pájaros no bajaron a comer hoy.

MUY QUEDO
La nariz por sobre el agua.
Como un cangrejo,
los ojos se me mueven a intervalos.
La bajamar
me despliega a hurtadillas por la costa;
una rama,
piedra,
artrópodo,
alga soy
movido por los regulares ritmos del oleaje.
Sube,
el agua sube muy rápido en pleamar,
tapando un metro de vida.
Litoral
que se recoge en minúsculas partes.
Un erizo punza la turbia
revoltura que carga nuevos
sedimentos.
Me quedo quieto,
con los ojos cubiertos de arena.
Rezagadas burbujas escapan de mis fosas.
Es normal que los peces confundan
mi barba con el limo
undivagante.


ESTATUARIA

Me he sacado tantos mocos
(de puro aburrimiento)
que mi perfil recuerda al de un dios griego, ñato
y marmóreo, cincelado por dos milenios
de vandalismo.

ni cuenta te has dado del intemperismo que nos
aqueja
(te faltan la cabeza y los brazos);
pero aquí seguimos, tiesos, uno frente al otro,
en el obtuso mausoleo que nos hemos erigido.


CONTRANATURA
Por un segundo la serpiente se suelta la cola.
Súbitamente,
las aspas del molino giran en sentido contrario,
el grano trillado regresa a las mieses cegadas,
a las doradas espigas agostadas bajo el sol,
al verde oleaje a punto de madurar,
a las últimas nevadas sobre el campo.
En lo alto, la cigüeña se traga sus huevos
por el caño bajo la cola, desmantela el nido
rama a rama, vuela marcha atrás
hacia el pasado verano del otro lado del mundo.
Contrariados,
los carámbanos crecen en el alero de abajo
hacia arriba.

EQUINOCCIO (PRIMAVERA)
Como un trapecista borracho, la rana se descuelga
desde su escondrijo invernal hasta una rama. La
primavera se arrima. La rana lo ignora. Pero su lomo
pegajoso, presagia los gruesos goterones que le servirán
de aplausos.

RECONSIDERACIONES Y LÚCIDA
EXPRESIÓN DE INGENIOSA
HIDALGUÍA

Se afana,
se fatiga.
Por mucho que agite los brazos
el molino no levanta una cuarta del suelo.
Para colmo,
las golondrinas estivales anidan
en su cornisa ideales de libertad.
Apenado por su evidente incapacidad,
lo abrazo fuerte,
hasta donde me alcanzan las extremidades.

GEOFILIA
Me pica la curiosidad.
Me rasco.
La curiosidad
es algo que no se puede contener.
Por eso, alisto el navío
para la inminente travesía.
La isla,
virgen (o casi),
me oferta su mayor delta fluvial.
Remontar el cauce de sus escurrimientos,
estimo,
me tomará una eternidad,
pues no cejaré hasta trepar los soberbios
conos volcánicos
que agudizan mi inquietud.
Toda la sangre fluye hacia mi curiosidad.
Mañana,
al rayar el alba,
mi sonda develará sus verdes palpitaciones.

REGURGITACIÓN
Es de esas cosas que no exigen un orden.
Puedes pensar
y luego,
con calma,
volver a pensar,
que es lo mismo que repensar.
A fin de cuentas,
timando el aparente control de la razón,
los pensamientos terminan por encontrarse
a nuestras espaldas.


DÍA DE BODAS EN TROLDHAUGEN

Con la venia de Edward Grieg
Ocurre durante el breve verano nórdico
a orillas de un escarpado fiordo.
Las vacas pastan con los renos en franca
comunión estival.
Hay poco tiempo que perder:
—¡Casémonos de una vez!
La abultada panza de una nube
lo ha entendido muy bien.
—¡Mejor mojados que solteros!
Grita el padrino, y los violines cierran
compases con un beso de lujo que durará,
para la eternidad,
dos minutos con veintidós segundos.

CERTEZAS PROFECÍAS
Mudo de cansancio,
esquilmado,
preterido,
obliterado,
nadie es profeta en su tierra.
Las voces se empinan como papalotes
en enjambres que nublan el cielo.
Papalotes, parloteos, palabrotas,
acaban por vislumbrar
(en un rumor multitudinario)
los nuevos aires del régimen
climático.
En un ángulo de la realidad,
preferiblemente tranquilo,
las notas del bardo permean el manto freático
sirviendo de sustento a los árboles durante
la estación seca.
Rigurosamente convencidos,
los hidrólogos aseveran:
–Nadie es profeta en su tierra, pero sí poeta.

LA HUELLA EN LA MEMORIA
Enorme y longilínea, la serpiente bordea el litoral.
Acantilados y bosques la degluten por un extremo,
para luego verla aparecer, del otro lado, impertérrita y
centelleante. Virtualmente, parece arrollar cuanto se le
interpone, cuando en realidad nada toca. Su etéreo
discurrir no se permite el error de la huella.
Luego de seis largas y cronometradas horas, con igual
y elegante parsimonia, la retaguardia afina el extremo.
Al anochecer, poco o nada queda de su anatomía,
estructurada, en su totalidad, por miles de delicadísimas
mariposas que, primavera tras primavera, migran
sobre los arrecifes entre los cabos de San Antonio y
Corrientes.
Guanahacabibes, junio de 2001; La Habana, junio de 2006



 

CAPACIDAD DE ASOMBRO
El mundo no cabe en mi talego ni en pedazos.
Es una idea demasiado grande para ser pensada
de una sola vez.

EL TIGRIS, EL GATO, EL ÉUFRATES
El gato dormita la sorna del mediodía
en
cualquier
nivel.
Los portales y azoteas se lo disputan.
En su Persia natal
la rama de arriba (todavía) le pide cuentas
a la de abajo.
Semíramis
ordenó construirle un palacio escalonado.
El último peldaño (y viceversa) exigía del primero.
Deportado el gato
las terrazas fueron sembradas con palmeras,
porque no ronronean.

SIMULACRO
Este poema es el mamut que voy
a matar para ti esta noche.
El sacrificio, verso a verso, con puntas
de palabras, calará más hondo
que cualquier lanza o venablo en la piel
alquilada del extinto paquidermo,
porque lo convencerán de tumbarse
patas arriba hasta que acabe el espectáculo.
Solo entonces, sus colmillos regresarán
al Museo de Historia Natural.

DIALÉCTICA
La nueva vuelta de espiral
añade anillos al tronco.
Esta vez
un caballo supera
la expectativa del cuadrúpedo.
En medio de tantas insinuaciones,
pudiera tener más porte de mariposa
que de mamífero sujeto a la gravedad.

MALA COSTUMBRE
Cuando la lluvia dejó de ser fuente de inspiración,
buenamente, bebimos del río;
cuando este no fue suficiente, lo hicimos del mar.
Regresar a los orígenes nos ha sido vetado.
La sed está matando de inspiración.

DIDÁCTICA MAGNA
A Ramón Feria
Por mucho tiempo que pase,
invariablemente,
me sigue llevando veinticinco años por delante.
Él fue mi primer Darwin,
en el Zoo de 26;
precursor de Cocteau,
en la playa de Santa María;
Copérnico,
en las butacas del planetario;
Eisenstein,
en las del Cinecito.
Apuro mi lluvia
y no paro de llover,
pero mi bardo primigenio
continúa diluviando un cuarto de siglo por delante.

ECUACIÓN
Este romance no va a soportar
la curvatura del tiempo,
la tremenda tensión de la materia oscura,
la voraz apetencia del sumidero galáctico.
Para un globo que se dilata,
es un parche de lujo
sobre un agujero insalvable.

MATERNIDAD INSULAR
(mito personal indo-antillano)
Grandes escarabajos
reposan sobre sus hombros.
Un rosario de conchas
le cae entre largas tetas de hembra multípara.
Lepidópteras criaturas (enjambres)
sobrevuelan su cabeza,
haciendo que el velo en vuelo se extienda
hasta la cúpula arbórea de la espesura.
Un séquito de policromas plumas
la sigue desde el bosque nublado.
Al llegar a la playa, agita el cetro de sus palmeras
y el mar se abre como la milenaria tajada
que lleva entre las piernas.
Desde sus entrañas,
otra isla se suma al archipiélago.

EQUINOCCIO (OTOÑO)
La función ha terminado.
Seis meses en cartelera
frenando la zurra de los críticos,
oxigenando cada representación,
acaban en el desalojo.
Es un imponderable de economía vegetal.
Desde los palcos,
los ocres espectadores son arrojados al vacío.
En el proscenio,
los actores ovacionan la dramática despedida
del público.

PRECURSORES
De no poseer un miembro muy erecto, la hembra del
Homo Antecesor preferiría que su consorte tuviese
mejor dominio del fuego.
Otros merodeadores, poco dotados en la pirotecnia,
solucionarían con su fugaz verticalidad los puntales
de sus carencias.

CONSEJOS PARA PODER SOÑAR
Destroza al animal sin fin que te persigue.
ÁNGEL ESCOBAR
¿Por qué lastimar a la bestia que en tu costillar propulsa?
¿Por qué no dar de comer a lo que tememos,
que no es lo mismo que alimentar nuestros temores?
¿Por qué degollar al antepasado que fue en lo que soy
y acecha desde mí acechanza?
¿Qué pedazo de mi deberé mutilar ahora, cuando necesito
un plan vestigial para procurarme el desayuno?
Las tripas comienzan a rugir.
Un trozo de pan y una taza de café callarán su amenaza.

EL TODO Y LAS PARTES
Lejos ya del laboratorio
no
cae
suave
y
oscilante.
La pluma,
contracorriente,
debe afrontar los rigores
de rachas huracanadas
mientras se sueña ave.
Cerca ya del suelo,
en su delirio,
sospecha que pierde una pluma.
Varios milímetros a la redonda,
el estruendo sacude al mundo.

DESAFUEROS DEL TIEMPO

Entre el Barroco Prehispánico y el de Bernini,
Mesoamérica y la axila del Adriático,
el Gran Calendario Azteca y Las Estaciones de Vivaldi
el tiempo traza una parábola descomunal y sangrienta
que acaba por ensartar las tripas de Moctezuma
en el acero inclemente de Cortés.

CAUCE
Riendo, los niños les arrojan
verdes islotes vivos.
N. GUILLÉN
El río repta con pereza senil.
Está aburrido.
Hace un meandro
graciosamente curvilíneo,
hace dos, tres,
ocho…
…ya no quiere ser río.
Ahora es anaconda.
Durante las primeras horas del día
una barcaza y sus cinco tripulantes
se convierten en desayuno.

VIEJAS COSTUMBRES

Aunque no me reconozcas en la foto, yo soy el burro
lustroso, a la izquierda. A la derecha, mi dulce adiestradora.
Embutido con frutas exóticas, cepillado hasta la
saciedad, herrado una vez al año, desparasitado
por hermosas aves, instruido con música sinfónica,
nunca dejé de patear a la doncella cuando tuve oportunidad.
Es obvio que maté su desvelo, ignorando que, en su
definitivo abandono, debería soportar el pesado
fardo de un carromato cargado con cirqueros frustrados.

SOLSTICIO (INVIERNO)
Caen las primeras bombas invernales
sobre mezquitas y minaretes.
La cruda estación unipolar
hace feos vaticinios al Sur de la opulencia.
Desplomando techumbres,
que no dan tiempo a cobijar
entre un invierno y el siguiente,
los impactos cierran filas.
El emblema de la Organización
Meteorológica
Internacional,
ha perdido todas sus hojas de laurel.


DESACUERDO
Una cuerda muy tensa
puede resultar tan sensible
que cimbraría largo rato
sobre el ombligo de la guitarra
después de ser tocada.
Las hay tan burdas
que apenas se conmueven
con el pendulante estertor
del condenado.

SUEÑO ESCANDALOSO
Si fuera onírico el angustioso ulular que el viento silbó
a mi oído, lo hubiese amigado con el sueño anterior, en
el que fugaces aleteos de tomeguines sonaban como
vibrante fluido de órgano. Pero no, fue un aullido
auténtico, desgarrador y patético, repleto de hambre
en sus sonoras fauces. Me desvelé en prolongado
sobresalto. Al cabo, irritado de espanto, blandí mi filosa
lengua y proferí: ¡NADIE ME VA A QUITAR ESTE
SUEÑO!
Demasiado tarde, demasiado temprano; el reloj,
confabulado, daba ya las siete.

CAZA FURTIVA
Soy pico montañoso
(tres mil quinientos metros
sobre el nivel del mar).
La humedad bochornosa del día
acaba por condensarse a mi altura.
Justo lo que necesitaba.
Recién armada, la nubecita
flota con candor de doncella etérea
hacia el peñasco de fingida indiferencia
con que me erijo.
Es muy tarde para su frágil integridad.
Con afiladas aristas en mi cresta,
la desgarro
pormenorizadamente,
hasta saciar mi sed de encumbrada soledad.

CANTO RODADO
(en tiempo de bolero)
La vida te lima las aristas para que no la agredas.
El tiempo termina por convertirte en una esfera
perfecta, lo suficientemente lisa como para que un
puntapiés te ponga bien lejos del lugar que realmente
deseas.

LA CABEZA EN LA ALMOHADA
A Horacio Quiroga
Debajo de la cama está el majá,
pero en la superficie
blandos almohadones ostentan bordados en flor.
Del dosel
penden angelotes y querubines
que oscilan con la brisa de la tarde.
Acechando bajo el sueño,
el acto amatorio
y el desmerecido tributo al ocio,
la verdad,
rastrera,
exige su cuota de autenticidad.
¡Cuida´o, que te pica y se te va!


ILUMINISMO
Tienes derecho a enloquecer en una cuarta de tierra,
en una fracción de segundo, si no creyeras que este
mundo, abofeteado por bombas, depredaciones,
atropellos, trapisondas, malentendidos, resquemores
e intolerancia, es en esta ribera de la galaxia el mejor
de los mundos posibles.
Los astrónomos agudizan sus observaciones.

DEL PROCESO CIVILIZATORIO
Es sabido que
el hombre es un gran domesticador.
Los antropólogos no logran coincidir,
sin embargo,
en el orden de los acontecimientos:
a) el hombre a los animales y plantas,
b) el hombre a sí mismo.
A pesar de ello,
nadie duda que resulta infinitamente más probable
escapar de un corral
que de un reloj de pulsera.

VISIÓN DE FUTURO
Jubilosas, diminutas alimañas se refocilan con los
despojos adheridos en la osamenta del maxilar superior.
Dentro de la concavidad encefálica, las últimas
larvas de moscas, aprovechando los escurrimientos
finales de una vida de recuerdos, se retuercen incómodas
a causa del hacinamiento. Con menos restricciones,
desde el lugar en el que los globos oculares
se deleitaran con resplandores de vivificante fulgor,
familias de cucarachas depositan sus oblongos
contenedores de esperanza.

EQUIVALENCIA
Tengo imaginación suficiente para sospechar que el
universo es tridimensional y curvo como la cintura de
Asunción. (l. q. q. d.)


PRAXÍTELES
Más que un modo de ejecución
es una manera de sentir.
Antes que una postura de caderas
resulta una curva emocional.
Consagrada en blanquísimo mármol,
la sensible idea duerme soterrada
los milenios que la convierten,
contra su voluntad,
en pura y refinada arqueología.
Resucitada,
la Sala de Antigüedades no la soporta,
porque respira transgresoras libertades
que no pueden reprimir los inventarios en sus nalgas.

OFICIO DE POETA
A Sonia Menéndez
Cuando la encontré, pedía permiso a las flores para
libarlas, esgrimiendo para ello una larga trenza de
sublimes razonamientos. Su espiralada trompa narraba
antiquísimos sucesos de este mundo: Enormes batracios
de otros tiempos trataron de engellirla, reptiles de
apariencia montañosa intentaron pisotearla, un bisonte
de la edad del hielo casi la aturde con su cola, y los
hombres… ¡para qué contarte! Pero también vio nacer
las primeras flores, conoció de arco iris con veinte
colores, de arcas y diluvios, de serafines, querubines e
interminables maravillas afines.
Revoloteando por el jardín, espléndida y vibrante a la
luz del mediodía, fue vertiginosamente devorada por
un experto lagarto, que ahora presume de ser poeta.


ESTRECHECES
La miniaturización es un divertimento humano
ampliamente difundido. Algunos pueblos orientales
reducen árboles; en occidente, es tradicional embotellar
galeones; otros, en cualquier latitud, se afanan minuciosamente
por reducir presupuestos domésticos.
Se conoce de tribus amazónicas que reducen cabezas
humanas, pero ello no es tan lamentable como los que
se proponen reducir ideas.


LA HIERBA BAJO EL MENTÓN
A mi Sonita
Bajo las sombras de la duda y el terror, se fueron
erigiendo estas verdades. Entre piedras y espinas, como
vulnerable retoño, la sublime sonoridad del sosiego
abrió una brecha. Nadie se dignó a arrancarla, pues
parecía, en su maltrecha consistencia, otra mala hierba
medrando bajo el Sol del pentagrama. Ahora, robustecida
en la madurez, todos los filos se mellan en su tronco, y
es del apacible arpegio en su follaje de quien se sirve
mi razón para cantarte.


SILBIDO DEL CAMINANTE
Un cielo despejado es la trampa más frecuente y
seductora que invite a tender los pies. Pero la tormenta
de ayer, en la memoria, te hará saltar como un resorte.
¡Adelanta, caminante!, evita el retraso, que las pesadas
nubes de mañana cerrarán tu paso (bis).

EVA-MARÍA
Hay mujeres frágiles y efímeras
como mariposas
con las que se puede fabular.
Otras,
duras y calientes
como piedras
son materia esencial
para levantar barricadas.


EPIFANÍA
Vi pasar sus pechos
rasando sobre mi estupor.
Con el apetito abierto
espero verlos regresar.
Pero sus palomitas van
demasiado lejos,
en una sola dirección.

AD AUGUSTA PER ANGUSTA
Las nueces enterradas por los roedores para su sustento
durante el invierno han germinado en primavera. Una
verdecida guardería crece ahora entre las raíces de
sus umbríos benefactores. Estupefactas, las ardillas
contemplan de patas cruzadas cómo la despensa se
les convierte en bosque nuevo.