 |
|
 |
|
| Portada
/ Literatura / Biblioteca
/ Enviar
colaboración / Publicaciones
/ Sitios de Interés
/ Contactar |
|
| Matriz
de un sueño y una Isla |
|
| |
|
| |
|
Cuando
vi colgados los grabados de Osmeivy en la galería
de la Casa de las Américas, durante la pasada
celebración de “La joven estampa”,
descubrí a un artista de profunda sensibilidad
creadora. Recurriendo al antiquísimo procedimiento
de la xilografía, tan antiguo c omo
socorrido cuando aun no resultaban
frecuentes otras modalidades y técnicas dentro
del grabado; el artista abordó la exquisitez
de tratamiento que tuvo en su momento de esplendor.
Desde entonces, visitándolo
en el Taller de Grabado del Instituto Superior de
Arte, he dado continuidad al trabajo por él
desarrollado. En el pequeño gremio, dirigido
por Iván Rodríguez, trabajan estudiantes
muy jóvenes y recién egresados de esta
peculiar expresión plástica. La visita
siempre se agradece, por todas las razones de extraña
coyuntura para este lugar: en primera instancia, se
trata del único espacio rectangular y techo
plano (además de una pequeña sala teatral),
que existe dentro de la Facultad de Artes Plásticas;
y, más importante que el razonamiento espacial,
por el caluroso afecto humano de los integrantes del
reducido equipo (donde nunca falta una cafetera burbujeante
sobre la hornilla).
|
|
 |
| |
|
|
Luego de sus lauros, durante la celebración
con la que comencé mis palabras, Osmeivy tuvo oportunidad
de asistir a una beca otorgada en Suecia, de la que regresó
con nuevos bríos. Lejos de parecerle, según
me comenta, algo deslumbrante, descubrió lo que de
si mismo y de su educación en la Isla había
de edificante y constructivo. Por supuesto que reconocer
los “progresos” nunca está de más,
pero para él la “antigüedad” de
ciertos procedimientos constituye la médula del arte
de grabar.
Tan es así, que, cuando le pregunto
cómo pudo imprimir matrices tan grandes, cercanas
al metro de extensión, me muestra la cuchara con
la que frota la copia sobre el taco. ¡Si, eso mismo,
una cuchara, exactamente igual a la que empleamos para comer!
Y si esto fuera todo, el joven graduado no pasaría
de ser un buen impresor, con muy buen oficio, y punto. Pero
los temas escogidos por su talento rebasan las expectativas
del que espera algo más convencional. Desde una arista
muy ortodoxa, que recuerda las ilustraciones científicas
de viejos textos versados en Ciencias Naturales, Osmeivy
se apropia de gigantescas figuras de animales, descubriendo
y recontextualizando la belleza implícita en el mundo
natural.
Con
toda la exquisitez que corresponde a la yuxtaposición
de una línea con otra, el rico entramado dibuja lo
diminutamente esencial para la creación de su peculiar
bestiario. Ya “Machete” (como llama a casi todos)
está graduado. Ahora vienen las extensas jornadas
del futuro, creando e impartiendo docencia. Aquí
quedan como constancia del talento joven de este creador,
Caribe merecido, Sueño americano, Cuba, isla pintoresca,
y No me mires a los ojos.
|
|