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Oro Seco

Por: Amilkar Feria Flores / Fuente: www.almamater.cu / Publicado: 3 de diciembre 2008
 
 
Este es uno de los muchos rostros que asoman al marco del montaje, recortado contra la blanca pared de una galería de arte; una pieza viva del obsoleto engranaje en un central azucarero desmantelado; un jubilado por partida doble. No es que haya ido a parar a la calle sin respaldo económico, sin pensión, o algo por el estilo. Simplemente su mundo desapareció.

La economía es uno de los rubros más inexorables de la actividad humana. Llegado el momento, quinientos años de explotación agroindustrial sucumbieron a una drástica reducción de exportaciones. La baja definitiva de la cotización del azúcar, en las bolsas de valores, obligó a la nación a suspender sus pautas productivas en este renglón, terminando por repercutir en el último eslabón de la cadena.

 
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Rostros adustos, veteranos, marcados por una vida consagrada a la agroindustria de la caña, muestran su dignidad madurada en las prolongadas tareas de la fábrica.

Sus padres, abuelos, y quien sabe más, hicieron lo mismo. No es cosa de una generación. Con el cese de la última molienda expiró una ancestral cadena de predecesores, consagrados a los mismos oficios: operarios, mecánicos, auxiliares.

Oro seco, viejo toque de tambor Yoruba, acompañado de canto, es la evocación del tiempo provechoso que quedó atrás, que se va rezagando en la vida; la gloria que pierde su fulgor en la memoria. A la par de su significación intrínseca y simbólica, el ritmo evoca al Central por los evidentes lazos consustanciales a la esclavitud. La memoria es antigua, perpetuando con nostalgia el pasado venturoso.

Cabe recordar un precedente audiovisual: “De-moler”, del joven documentalista Alejandro Ramírez: El Batey, el Ingenio, la Guardarraya, estructuras clásicas de la planificación física en los campos cubanos, de sus particularidades socio-administrativas, son desmanteladas frente a la mirada de sus antiguos beneficiarios. Como en el caso del realizador cinematográfico, Ricardo G. Elías se procura un estudiado ángulo del dramático momento en que las cosas deben cambiar, como resultado de imponderables económicos.

Ahora será otro el camino. Las tierras se dedicarán a otros cultivos, y los viejos hierros del Central Primero de Mayo irán a parar a la forja como materia prima.